Ancelotti da una lección táctica: Brasil remonta a Japón en el último suspiro
Un gol de Gabriel Martinelli en el minuto 95 evita la prórroga y mete a Brasil en octavos de final. La prensa internacional elogia las decisiones de Ancelotti como clave de una remontada épica.
El fútbol tiene esa crueldad y esa magia que solo él puede ofrecer. Brasil lo vivió todo en el NRG Stadium de Houston: el susto, la angustia, la desesperación y, finalmente, la explosión de alegría. Un gol de Gabriel Martinelli en el minuto 95 evitó la prórroga, tumbó a una valiente Japón y metió a Brasil en los octavos de final del Mundial 2026. Carlo Ancelotti, impertérrito en la banda como solo él sabe estar, lo había anunciado antes del partido: «Mente, corazón e ideas claras». Sus jugadores le hicieron caso hasta el último aliento.
Japón no vino a Houston a hacer el ridículo. La selección asiática sorprendió desde el primer minuto, presionó con intensidad y encontró el premio al minuto 29 gracias a una brillante acción individual de Kaishu Sano, que condujo desde el centro del campo y definió cruzado dejando sin opciones a Alisson. El golpe fue duro. Brasil lo acusó y llegó al descanso con el marcador en contra y más dudas que certezas.
El descanso que lo cambió todo
Fue entonces cuando Ancelotti demostró por qué es el mejor. Según reveló después Martinelli, el discurso del técnico en el vestuario fue determinante: lejos de mostrar preocupación, transmitió serenidad y convenció a sus jugadores de que la remontada era posible si mantenían la paciencia y el plan. «El equipo no perdió la paciencia», reconoció el propio Ancelotti tras el partido. «Estaba bien en el primer tiempo, forzamos un poco más en la segunda parte y al final todo salió bien».
Los cambios tácticos de Carletto en el descanso resultaron determinantes, tal y como destacaron medios tan influyentes como The Athletic y A Bola, que pusieron el foco precisamente en las decisiones del técnico italiano como clave de la remontada. Y la reacción no tardó: al minuto 56, Casemiro apareció dentro del área para conectar un cabezazo y firmar el empate. «Es un líder. Nadie en el campo puede jugar en su posición», dijo Ancelotti sobre el mediocentro. Brasil había vuelto a creer.
El gol que vale un mundo
Cuando el reloj superó los noventa minutos y la prórroga parecía inevitable, Bruno Guimarães encontró un hueco entre la defensa nipona y filtró un pase perfecto para Martinelli. El extremo del Arsenal controló con sangre fría y definió con precisión para desatar la euforia brasileña. El pitido final confirmó una remontada que L’Équipe calificó de «épica», mientras que France24 la describió como una clasificación «agónica», resaltando el carácter de un equipo que nunca dejó de creer.
Brasil tiene «muchos recursos en la cancha y en el banquillo», sentenció Ancelotti. Y este lunes en Houston lo demostró. Brasil avanza a octavos. El hexacampeonato sigue vivo.



